LOS REFUGIADOS CLIMÁTICOS / CLIMATE REFUGEES

¿QUIÉNES SON?

Desde que en 1985 se identificó el problema de las migraciones ecológicas, variadas son las denominaciones empleadas para identificar a las personas afectadas. Atendiendo al elemento subjetivo, se habla de refugiados, desplazados o emigrantes, y por razón de la causa que les impulsa, se les llama ambientales, ecológicos o climáticos. Combinando esos dos juegos de tres palabras cada uno podríamos formar las nueve variantes que presenta la terminología al uso. Particularmente, cuando se habla de refugiados, parece pretenderse una equiparación con los refugiados políticos, así como el calificativo de climáticos pretender atribuir la correspondiente carga financiera a los países desarrollados.

El alcance de las migraciones ecológicas es cuestión no resuelta. Inicialmente, para el IPCC se trataba de “decenas de millones” de refugiados ambientales (1990), mientras que posteriormente ya se dice que las estimaciones numéricas no pasan de ser “conjeturas” (2007). Lo cual no significa, ni mucho menos, que estemos ante un fenómeno de poca gravedad o que podamos soslayar. Sabemos que hay migraciones climáticas, aunque no podemos diferenciarlas netamente de las migraciones por causas económicas o sociales.

¿POR QUÉ NO SON REFUGIADOS POLÍTICOS?

En el ámbito del Derecho internacional humanitario, se viene descartando que el problema pueda solucionarse mediante la aplicación de la Convención de Ginebra sobre los Refugiados Políticos (1951), porque las víctimas de las catástrofes ecológicas suelen ser desplazados internos que no han abandonado su país de origen o desplazados transfronterizos que desean regresar a su mismo país de origen. En cualquier caso, no se aprecia en ellos ningún especial temor de ser perseguidos por las autoridades nacionales, ni desde luego concurre una característica objetiva determinante de discriminación por raza, religión, opinión política, pertenencia a un grupo social o supuesto similar. En cambio, los refugiados políticos se caracterizan por haber abandonado su Estado de origen sin posibilidad de retorno al haber perdido la protección de dicho Estado por una circunstancia objetivamente discriminatoria.

A la vista de tales diferencias, se considera pues improcedente aplicar a los refugiados climáticos el estatuto de los refugiados políticos, argumentándose incluso que la ampliación de éste podría implicar su misma debilitación al tener que aplicarse a un conjunto de personas muy superior en número.

 ¿CÓMO SE PODRÍAN REGULAR?

El principal proyecto articulado de un convenio relativo al estatuto internacional de los desplazados ambientales se elaboró en la francesa Universidad de Limoges en 2008 conforme a las siguientes pautas: (a) su objetivo es garantizar los derechos de los desplazados ambientales, organizando la acogida y eventual retorno de los mismos; (b) la definición de desplazado ambiental comprende a toda persona que, debido a un cambio radical o gradual de su medio ambiente, se ve obligada a dejar su lugar de residencia habitual en el interior de un mismo Estado o desde el Estado de residencia a otro de acogida; (c) los principios particularmente inspiradores del texto son los de solidaridad, responsabilidades comunes pero compartidas, protección efectiva y no discriminación; (d) los derechos garantizados son los relativos a información, participación, libre desplazamiento, asistencia, agua, personalidad, trabajo, educación, identidad cultural, nacionalidad y los civiles y políticos; (e) el procedimiento a seguir para ser beneficiario del convenio consiste en el reconocimiento individual ante comisiones nacionales con posibilidad de recurso ante una Alta Autoridad internacional; y (f) bajo la óptica organizativa y financiera, se prevé la creación de una Agencia Mundial para los Desplazados Ambientales y un Fondo de igual objetivo.

¿CUÁLES HAN DE SER SUS DERECHOS ESENCIALES?

En todo caso, ha de reivindicarse el papel de la acción humanitaria con independencia del origen de la concreta situación catastrófica, que a estos efectos tanto puede ser interna como de carácter transfronterizo.

En los desplazamientos que tienen lugar dentro de un Estado, es esencial posibilitar la acción internacional, tal y como se hace en los Principios Deng elaborados en la ONU (1998). Ha de reconocerse a las organizaciones humanitarias internacionales el derecho a ofrecer sus servicios en apoyo de los desplazados internos, debiendo las autoridades nacionales conceder y facilitar el paso libre de la asistencia humanitaria.

En los desplazamientos internacionales producidos por eventos irresistibles de fuerza mayor, no cabe invocar ni fronteras ni soberanías estatales, habiendo de afirmarse un derecho a la migración ecológica transnacional como contenido esencial del derecho humano de libre desplazamiento. Desplazarse para conservar la vida y la integridad ante la catástrofe, traspasando fronteras si es necesario y conservando siempre los derechos inherentes a la dignidad humana en el Estado de destino o recepción, es probablemente la más elemental de las exigencias que ha de garantizar la actuación humanitaria internacional.

 

Fernando López Ramón

Universidad de Zaragoza

flopez@unizar.es

PARA SABER MÁS:

Cuadernos Manuel Giménez Abad, nº 6 (2017)

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WHO ARE THEY?

The denomination of individuals affected by ecological migrations has often changed since the problem was first identified in 1985. In consideration of the subjective component, they are referred to as refugees, displaced persons or emigrants; in consideration of the reason that triggers their displacement, they are named environmental, ecological or climatic. The nine variants which result from the combination of these two sets of words conform the standard terminology in the matter. In particular, the use of the term ‘refugees’ seems to claim a correspondence with that of ‘political refugees’, and the adjective ‘climatic’ seems to impose a financial responsibility on the developed economies.

The scope of ecological migrations is yet an open issue. The IPCC initially considered it to be a matter of “dozens of millions” of environmental refugees (1990), though later it has said that numerical estimations are mere “guessworks” (2007). This does not mean that the phenomenon is of a small magnitude or can be ignored. We know that there are climatic migrations, though we cannot separate them net from migrations for economic or social reasons.

WHY THEY ARE NOT POLITICAL REFUGEES?

In the field of International Humanitarian Law, the application of the Geneva Convention on Political Refugees (1951) has been traditionally discarded as a mean to solve the problem. This is because victims of ecological catastrophes are usually either displaced within national borders or cross-border displaced who want to return to their home land. In either case, they do not seem to face a risk of being chased by their homeland authorities, nor do they have an objective characteristic which could lead to discrimination for race, religion, political opinion, belonging to a social group or a similar circumstance. Conversely, political refugees are characterized by having left their State of origin with no possibility of return, since they lost that State’s protection due to an objectively discriminatory circumstance.

In view of such differences, it is considered inappropriate to apply the statute of political refugees to climatic refugees. It is also argued that an extension of such statute could weaken as it would have to be applied to a much broader set of cases.

HOW COULD THEY BE REGULATED?

The main project of a convention on an international statute for environmental displaced persons was developed in the French University of Limoges in 2008, with the following guidelines: (a) its aim is to guarantee the rights of environmental displaced persons, organizing their reception and eventual return to their homeland; (b) the definition of environmental displaced person refers to every individual who is forced to change his or her place of habitual residence within the same State or to move to another State, due to a radical or gradual change of the environmental conditions; (c) its inspiring principles are those of solidarity, common but shared responsibilities, effective protection and not discrimination; (d) the rights guaranteed are the rights to information, participation, free movement, assistance, water, personality, work, education, cultural identity, nationality, as well as the civil and political rights; (e) in order to be a beneficiary of the convention, the procedure to follow consists of an individual recognition by a national commission with the possibility of an appeal before a High International Authority; and (f) in terms of organization and financing, it is foreseen to create a World Agency for the Environmental Displaced Persons and a Fund with the same aim.

WHAT SHOULD BE THEIR ESSENTIAL RIGHTS?

The role of the humanitarian action should be defended regardless of the origin of the concrete catastrophic situation, which can be due to either internal or cross-border factors.

As regards displacements within a State, it is essential to make the international action possible, as it is done in the UN Deng Principles (1998). The right of international humanitarian organizations to offer their services in support of internal displaced persons should be recognized, and to that end it is needed that national authorities grant and facilitate free access to humanitarian assistance.

As regards international displacements caused by irresistible events of force majeure, it should not be possible to claim either national borders or State sovereignties. The right to transnational ecological migration should be recognized as an essential content of the human right to free movement. Allowing displacements of individuals in order to preserve their own life and integrity in response to a catastrophe, crossing borders if necessary, while preserving their rights inherent to the human dignity in the State of destination, is arguably the most elementary of the requirements that should be guaranteed by international humanitarian action.

 

Fernando López-Ramón

University of Zaragoza (Spain)

flopez@unizar.es

TO LEARN MORE:

Cuadernos Manuel Giménez Abad, nº 6 (2017)

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