Ciclo de debates TransJus – Nota derivada de la jornada del pasado 31 de marzo sobre la economia del bien común y la gestión compartida de los bienes comunes

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Extracto de la ponencia presentada por Luis F. Campos Saavedra en la Asamblea Internacional de Delegados celebrada en Barcelona (mayo 2016). Texto enviado amablemente por Adela Suñer Ollé, Coordinació equip de difusió, formació i educació, Associació catalana per al foment de l’Economia del Bé Comú. Retrieved from www.ebccatalunya.cat

La economía del bien común y los bienes comunes

1. Presentación general de la EBC

2. Algunas definiciones

3. Interés por los bienes comunes

4. ¿Qué dice la EBC?

 

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1.    Presentación general de la EBC

La economía del bien común es una propuesta de modelo económico que pone la centralidad en los valores como ejes del comportamiento, también del comportamiento económico.

Tiene por objetivos generales:

– Cambiar el concepto de éxito económico: del beneficio individual al bien común.

– Cambiar el marco de incentivos: una gestión orientada al bien común debe estar apoyada por una legislación favorable y un comportamiento del consumidor acorde. Además, precisa de la existencia de una democracia desarrollada.

¿Qué nos propone? Vamos a verlo en 3 bloques: propuestas sistémicas, instituciones y ciudadanos.

 Propuestas sistémicas

La EBC es una propuesta de modelo por su visión global que afecta a todos los agentes del sistema. Vamos a ver tres ámbitos que tienen relación con el tema de hoy, los bienes comunes:

– Tipos de propiedad. Justamente los veremos en esta ponencia, pero ya anunciamos que la EBC rompe con la dicotomía publica/privada y habla de 3 tipos de propiedad: privada, pública, y comunal democrática.

A la naturaleza se le concede un valor propio por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. A quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, se le cede una superficie limitada de forma gratuita. El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. La naturaleza tiene pues un valor de uso. Como veremos, la naturaleza es uno de los bienes comunes principales.

– El sistema bancario y la creación de dinero. El Estado se financia primordialmente a través de créditos sin interés del Banco Central. El Banco Central obtiene el derecho exclusivo de la creación de dinero y efectúa las transacciones de capitales internacionales para impedir evasión fiscal. Los mercados financieros en la forma actual ya no existen. La Banca, en lugar de ser privada, se convierte en un bien comunal democrático.

– Desarrollo de la democracia. La democracia representativa será completada por la democracia directa y la democracia participativa. La ciudadanía soberana debe poder controlar y corregir su representación, decretar leyes por sí misma, modificar la constitución y poder controlar las infraestructuras de abastecimiento: ferrocarril, correos, bancos. En una democracia real los intereses de los representantes son idénticos a los de la ciudadanía soberana. Requisitos para ello son derechos constitucionales de co-legislar y de controlar por parte de la ciudadanía soberana. Como vemos surgen aquí otros de los bienes comunes que se proponen: infraestructuras de transporte.

 Propuestas para instituciones

La propuesta es gestionar por un triple balance: añadir al balance y cuenta de resultados actuales el balance del bien común de la entidad (empresa, municipio, escuela etc).

  • ¿Qué nos dice el balance? ¿Qué es lo que posee la entidad y a quién se lo debe?
  • ¿Qué nos dice la cuenta de explotación? ¿Qué hace la entidad con aquello que posee?
  • ¿Qué nos dice el balance del bien común? ¿Cómo la entidad contribuye al bien común con lo que tiene y con lo que hace?

 Propuestas para ciudadanos

El ciudadano es el protagonista del cambio. La EBC se dirige al ciudadano no tanto como individuo sino como miembro de una comunidad. Para poder hacer cambios, y de abajo hacia arriba, se necesitan ciudadanos con dos características:

–  Responsabilidad. Atendiendo a sus valores ejercen un consumo responsable.

– Participación en la comunidad. La comunidad la construimos entre todos. Se trata tanto de comprometerse con instituciones  que trabajen para el bien común como de crear comunidades.

La manera de hacer ciudadanía es construyendo comunidad. Es la toma de conciencia de unos mínimos para la resiliencia de la comunidad; a partir de ahí mucha libertad y individualidad, pero con unos mínimos de fraternidad. Profundizamos en las propuestas para ciudadanos en el apartado que dice la EBC.

Os vamos a actualizar de estas propuestas. ¿Por dónde estamos?

– A nivel sistémico. Tenemos el semáforo en “Luz Verde” de Bruselas en relación a la economía del bien común. El 17/9/2015 el Comité Económico y Social (CESE) aprobó un dictamen de iniciativa con un 86% de votos para la construcción del mercado ético europeo especificando las propuestas de la EBC. Por ejemplo, la realización del balance del bien común, compra pública ética, consumo responsable, emprendeduria orientada al bien común etc.

– A nivel institucional. En el marco del conjunto de la EBC. Hemos recibido un documento del Christian Felber (17/3/2017) donde dibuja la estrategia para pasar de un conjunto de instrumentos de RSC sin impacto a un balance ético y vinculante para empresas y organizaciones.

En el marco de la Asociación catalana para el fomento de la EBC tenemos algunos logros como:

  • Hemos desarrollado una aplicación del BBC específicas para PYMES y estamos en fase de alianzas y apoyo institucional para implementarla.
  • Convenio con la UB que a su vez ha realizado el Balance.
  • Realización del balance del bien común en el distrito de Horta-Guinardó.

– A nivel de ciudadanía. Hacemos difusión, tanto a demanda como proactiva, ofreciendo charlas y talleres  para la ciudadanía con 2 ejes: los valores y la implicación del ciudadano. Nos sumamos a las iniciativas que cuentan con nosotros, como la presente del día de hoy y por poner otro ejemplo las XVI Jornadas Internacionales del Banco del tiempo realizadas en el 1 y el 2 de diciembre en Santa Coloma de Gramenet que llevaban por título  “los bancos del tiempo y el bien común”.

2.    Algunas definiciones

Antes de entrar en el tema nos conviene aclarar las diferencias entre:

  • Bien común. Conjunto de condiciones de la vida social que permiten el desarrollo colectivo de la sociedad y la realización particular de todos sus miembros. El bien común, en este sentido, también es un fin de la sociedad. El Estado, como órgano rector, tiene que proteger y promover el bien común ya que éste redunda en beneficios para los habitantes. Las condiciones sociales que garantizan la libertad, la justicia y la paz y el reparto equitativo de los bienes materiales esenciales forman parte del bien común.

En el sentido pues de bienestar común:

  • Bienes comunes. Loscommons, en su origen histórico, eran tierras bajo régimen comunal gestionadas y explotadas por clases campesinas. Esos bienes comunes formaban parte del sustento vital de dichas comunidades y, a su vez, constituían otra forma de cultura productiva. Desde el punto de vista económico, es un bien que está disponible para todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otro.

En el sentido de bienes de propiedad, uso y gestión comunes:

  • Bienes públicos. Un bien público es, desde el punto de vista jurídico, aquel que pertenece o es provisto por el Estadoa cualquier nivel a través de todos aquellos organismos que forman parte del sector público.

En el sentido de propiedad estatal:

  • El concepto de bien común está recogido en la mayoría de las constituciones. En cambio, como veremos, el concepto de bienes comunes como categoría de bienes no tiene todavía mención explícita en las leyes.

3.    Interés por los bienes comunes

 Antecedentes

Precisamente, uno de los grandes conflictos que se produjeron en el inicio del mercantilismo y la consolidación de los estados liberales, fue la ofensiva contra los bienes comunes, considerando que la falta de propiedad clara, implicaba una falta de interés por la sostenibilidad del bien o del recursos, y acababa generando su ruina, y por tanto, impedía el desarrollo económico generalizado. En efecto, los “open fields” en Inglaterra, o en España los “montes comunales”, fueron sometidos a una gran presión privatizadora a través de “enclosures”, privatizaciones y parcelaciones. Desde esa perspectiva, sólo la privatización produce desarrollo. Y al final todos nos beneficiamos. Como bien sabemos, el ideal del “homo economicus” parte de ese criterio de racionalidad económica individual, y desde esa base se fundamenta la lógica liberal-capitalista. La idea era que la propiedad individual sería la garantía de la sostenibilidad del recurso.

 El debate de la tragedia de los comunes

Hace pocos años (2009) el interés por el tema fue objeto de reconocimiento por parte de la comunidad científica internacional a través de la concesión del Premio Nobel de Economía a la politóloga norteamericana Elionor Ostrom por su trabajo sobre el gobierno de los comunes. La labor investigadora de la profesora de la Universidad de Indiana logró recoger multitud de experiencias, muchas de ellas situadas en el área iberoamericana, que demostraban que la existencia de espacios y bienes comunales, es decir la no atribución de propiedad específica a sus usuarios, no conllevaba inevitablemente la sobreexplotación de los recursos y la pérdida y erosión de ese patrimonio. De esta manera respondía a la influyente obra de Garrett Hardin (1968) que situaba a los bienes comunes en una lógica que forzosamente acababa en “tragedia”.

Según Hardin, la gestión de los bienes comunes acababa siempre en “tragedia”, ya que, en el clásico ejemplo, si tú vas a pastorear con tu rebaño en un espacio que es comunal, tus incentivos estarán situados en conseguir la máxima rentabilidad de esa oportunidad, y por tanto añadirás cuantas más cabezas de ganado sea posible. Ello acabará acarreando la sobreexplotación general de ese espacio, y su ruina. Acabará en “tragedia”. En cambio, si ese espació es de alguien, ese alguien se ocupará de cuidarlo, de programar eficientemente número de cabezas de ganado y pasto posible, y de aplicar las técnicas necesarias para mejorar algo que acabará redundando en su propio beneficio, y no en el de alguién indeterminado que son los “comunes”.

Hardin defiende como único incentivo la maximización del interés individual. Fijémonos en lo que dice: la gestión de los bienes comunes, que son importantes para todos, no se puede hacer por la comunidad ya que los individuos son incapaces de mirar por el bien común. Esta incapacidad de ver el bien común es la causa de la tragedia. Volvamos por un momento a los objetivos generales de la EBC:

– Cambiar el concepto de éxito económico: del beneficio individual al bien común.

– Cambiar el marco de incentivos: una gestión orientada al bien común debe estar apoyada por una legislación favorable y un comportamiento del consumidor acorde. Y precisa de la existencia de una democracia desarrollada.

Nos parece que la EBC se plantea las causas del problema. Un elemento básico en los bienes comunes es poder ver/orientarse hacia el bien común. Otro no menos importante es plantearse la gestión de estos bienes. Ostrom habla de poner a trabajar las energías de la sociedad civil organizada para inventar formas inéditas de gestión comunitaria. El modelo de gestión ha de ser congruente con la naturaleza del bien.

Las experiencias que Ostrom y otros han sistematizado y analizado demuestran la importancia de las estructuras o instituciones que puedan gestionar los bienes comunes, reforzar las interdependencias, y disuadir a los que quieran aprovecharse de los mismos de manera oportunista. El punto clave es la capacidad de los bienes comunes de reforzar las interdependencias, las ventajas del compartir, de sentirse implicado (lo cual no siempre ocurre con los bienes públicos) y reducir las tentaciones a externalizar los costes (lo que, en cambio, caracteriza a los bienes privados). Cuanta más articulación y reforzamiento de las interdependencias, cuanta más conciencia de las ventajas del compartir, menos fuertes serán las tendencias a segregar, a externalizar costes.

Elionor Ostrom recibió el Nobel porque en los últimos años ha impulsado una corriente de pensamiento que ha cambiado el status quo de los comunes. Pero de momento sigue siendo una corriente de pensamiento porque necesita materializarse. Ahora hay que ver el siguiente paso, darle un formato jurídico (sociedad cooperativa de bienes democráticos) y ponerlo en práctica tal y como la EBC está proponiendo con su proyecto comunidades del bien común.

 ¿Qué está pasando ahora?

Los abusos del capitalismo neoliberal están perjudicando y deteriorando los bienes comunes. Dos ámbitos de clara denuncia serían: el cambio climático y la apropiación vía patentes de medios para la vida (semillas: caso Monsanto-Bayer)

Según la socióloga alemana Silke Helfrich en su libro  “Un mundo patentado: la privatización de la vida y del conocimiento”, el debate sobre los bienes comunes denuncia la relación entre la privatización de la vida por medio de la ingeniería genética aplicada a las plantas, animales y a los seres humanos – y la privatización del conocimiento generado por las tecnologías de la información y la comunicación. Ella afirma que los Bienes Comunes son nuestra herencia colectiva. El rumbo actual de la economía marcada por lo que llamamos “mercado”: capitalismo extremo, crecimiento ilimitado, bases en el consumo ilimitado también, la virtualidad de las finanzas, etcétera, nos acerca cada vez más a poner en verdadero peligro la subsistencia de la vida humana y en general la vida del planeta. En el debate que se presenta en el mundo, los temas más críticos son el avance de las privatizaciones y las patentes, profundizando la exclusión de gran parte de los seres humanos al acceso a los bienes comunes, es decir a los elementos que posibilitan la vida: el agua, el mar, los bosques, la tierra, el aire, las plantas y  semillas. Pero también este sistema aleja los elementos que son resultados de la evolución de la sociedad, manifestaciones de la vida, como las culturas, el arte, la sabiduría y el conocimiento, las tecnologías, las prácticas, las relaciones que construimos con el entorno. Sin entrar a poner límites en lo que consideramos o no bienes comunes, podemos afirmar que la creciente desigualdad es un claro indicador de que estamos viviendo de espaldas y deteriorando los bienes comunes. La actual economía ejerce una depredación de los bienes comunes.

¿Os habéis fijado en algunas noticias de “vanguardia” científica que aparecen por ejemplo en la contra de La Vanguardia y que ya hablan de que las innovaciones estarán reservadas a una élite económica? Noticias como “viviremos sin cuerpo… viviremos + de 100 años…”. ¡Todo esto para quién pueda pagarlo! Hagamos caso o no de las innovaciones futuristas sí que se nos plantea una cuestión de futuro: si cada vez menos personas tienen acceso a los bienes comunes, estos serán cada vez mas importantes desde el punto de vista de la justicia social, la dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica y la democracia, ¿verdad?  Estos son justamente los 5 valores de la EBC.

¿Qué oportunidades y propuestas se nos presentan?

Vamos a llegar a la propuesta de la EBC de la mano de Zamagni en su artículo “bienes comunes y bien común”. El autor reflexiona sobre la falta de propuestas acerca de los bienes comunes comentando: hay que extrañarse si es correcto después de 2 siglos de cultura económica enseñar que el comportamiento racional del que piensa solo en sí mismo respeta mejor las reglas. La responsabilidad es de quienes continúan pensando el orden social en la dicotomía publico/privado.

La evolución del pensamiento económico desde “l’homo economicus”, pasando por el Taylorismo, ha llevado también a confrontar a los defensores del libre mercado con la figura creciente y reforzada del estado como distribuidor. Pero la historia ya nos ha demostrado que el estado como redistribuidor en clave de igualdad ha resultado insuficiente. Los gobiernos democráticos se han dirigido más al crecimiento económico siguiendo la teoría de que produciría mayor bienestar para todos. Las cifras sobre el incremento de la desigualdad hablan por si solas y también podemos afirmar que crecimiento económico y progreso civil (en cuanto ampliación de espacios de libertad) no han ido en paralelo. Nos interesaba comentar brevemente el papel del Estado para entender, porque la EBC no habla propiamente de bienes públicos; si los considera, pero su aportación son los bienes democráticos.

Zamagni resalta que la gestión de los bienes comunes debe basarse en un pacto de fraternidad; y no solo eso, sino que insiste en que una sociedad en la que se ha disuelto el principio de fraternidad no tiene futuro. Se pregunta él si será posible que sujetos cuyo modus operandi sea el principio de reciprocidad  (aquel intercambio que da sin perder y recibe sin privar, es decir, una aplicación de la fraternidad), se pregunta si estos sujetos podrán actuar y expandirse en un contexto de mercado capitalista. Además, el autor proclama su confianza en los bienes comunes siempre y cuando consigamos una democracia más evolucionada de la que tenemos. Para Zamagni de la fraternidad y reciprocidad brotaran los principios adecuados para la gestión de los bienes comunes, junto a una democracia evolucionada.

La EBC quiere aplicar estos principios no solo a la gestión de los comunes sino a toda la actividad económica. Y llama a los comunes bienes democráticos, por tanto, la coincidencia en el análisis es completa. ¿Recordáis los 3 valores de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad? Muchos pensadores dicen que hemos luchado ya por la libertad y por la igualdad, pero que la fraternidad esta por estrenar.

 4.    ¿Qué dice la EBC?

Sobre la propiedad

La economía del bien común distingue 3 tipos de bienes según la propiedad: privados, públicos y comunales democráticos. Eso da lugar a un multiplicidad de relaciones: publico-común, privado-común aumentando el número de categorías de bienes a partir de las 3 categorías con 9 combinaciones posibles.

Empecemos con el planteamiento que hace la EBC sobre la propiedad: la posición absoluta del derecho a la propiedad se ha convertido en la mayor amenaza para la democracia. El principio democrático fundamental de igualdad de derechos y oportunidades implica que el reparto de poder entre el estado, la sociedad y la economía no puede ser tan desigual. La economía acumula tal concentración de poder que es preciso poner limitaciones que afecten a la propiedad tales como:

– Limitación relativa de la desigualdad de ingresos (en empresas).

– Limitación del derecho de apropiación de bienes privados. Se cree conveniente poner un límite para impedir el abuso de poder tanto en los gobiernos como ejerciendo manipulación social.

– Democratización de las grandes empresas. El mayor valor de la sociedad occidental es la democracia, y esta no se da en las grandes empresas. Pero democracia no solo como participación, sino también para asumir responsabilidad y riesgo.

– Por último, limitar el derecho de herencia.

Sin embargo, es importante un poco más de argumentación teórica sobre las limitaciones del derecho a la propiedad. El capitalismo neoliberal considera la propiedad privada como una de las libertades más grandes. Pero la igualdad, en el sentido ya comentado de igualdad de derechos y oportunidades es un valor superior a la libertad mientras que la libertad es relativa. Hay principios de limitación de la libertad, pero no de la igualdad. Aplicándolo a la propiedad, todo el mundo tendría derecho a una propiedad limitada (la necesaria para su bienestar) y nadie a una propiedad ilimitada. Estaríamos todos de acuerdo reduciéndolo al absurdo: una sola persona posee el mundo entero y no queda nada para el resto. Por eso el derecho a la propiedad debe estar relativamente limitado.

La EBC distingue tres tipos de propiedad relacionados con la gestión de los bienes:

– La propiedad privada, que aplica a las pimes.

– Para las grandes empresas se propone una propiedad mixta, que los derechos de decisión y propiedad pasen progresivamente a empleados y ciudadanos.

– Propiedad común democrática. Según la EBC es la tercera categoría de propiedad. Se propone que la población controle y dirija los sectores esenciales de infraestructuras de la economía: salud, educación, transporte, incluso bancos.

Puede parecer que la EBC propone el paso de los actuales bienes públicos a los comunes? No, se trata de encontrar cual es el espacio de lo público y el de lo común. Ahora bien, ocurre que muchos de los bienes comunes son actualmente públicos.

La EBC  recupera el concepto histórico de commons y pone el acento en la forma de gobierno; los llama bienes democráticos porque los supedita a una gestión democrática.

Que mejoras deberían producirse en los mecanismos de gestión democrática, mejoras que serian aplicables a todos los ámbitos: tanto para la gestión mixta de grandes empresas, como para la gestión de los bienes comunes, o en definitiva del país?

 Sobre la democracia (gestión democrática)

El primer requisito previo al renacimiento de la democracia es el desarrollo de una conciencia soberana, darse cuenta de lo que nos falta. En una soberanía real la población puede:

  • Elegir un gobierno. Democracia Representativa.
  • También “des-elegirlo”, y proponer leyes a votación. Democracia directa.
  • Votar directamente una asamblea constitucional, modificar la constitución. Democracia directa.
  • Controlar y dirigir los servicios públicos básicos más importantes. Democracia participativa. Se propone que sea una asamblea democrática de representantes de los ciudadanos quién lo haga.

La propuesta es desarrollar la democracia para poder pasar a una democracia tridimensional:  democracia representativa (actual), a democracia directa y también participativa Así, la democracia participativa se constituye en el tercer pilar del proceso y supone el mejor compromiso democrático de la población. Este compromiso permite gestionar bienes comunales democráticos y presupuestos públicos participativos.

En el ámbito de los bienes comunes, la propuesta de mejora democrática más cercana es la de municipios. La EBC cuando se dirige a municipios propone que se creen asambleas democráticas de ciudadanos, que se invita a los ciudadanos a participar en la gestión del gobierno local, que se busquen los canales para que no queden colectivos excluidos del ámbito de influencia. La propuesta de la EBC desarrollada para municipios tiene 5 semillas (nuestro logo) que marcan un proceso progresivo de acercamiento del municipio al bien común.

La primera semilla es la asamblea democrática, es lo primero que se pide. Esta asamblea puede ser iniciativa del consejo municipal o de la ciudadanía. Se trata de invitar a todos los colectivos a participar, pensando y poniendo en marcha diferentes asambleas para distintos grupos de ciudadanos. Construir un modelo democrático es un proyecto de ingeniería social.

Serian entonces los municipios quienes mejor podrían construir ejemplos de asambleas democráticas que funcionen, para que puedan replicarse en un proceso de abajo a arriba? Vamos a ver que se está haciendo en Barcelona. pero antes, la visión EBC concreta sobre los comunes.

 La visión EBC sobre los comunes: crear comunidades del bien común

En los últimos años se han creado asociaciones nacionales y regionales, campos de energía y empresas en más de 30 países. Los primeros municipios se han declarado institucionalmente favorables al proceso que promovemos y ya adoptan medidas como incluir el Balance del Bien Común (BBC) en los pliegos de contratación o compra públicas. Además de prosperar en el ámbito de las empresas y de los municipios, tenemos ahora la oportunidad de avanzar en el ámbito del tercer sector, la sociedad civil, a través de la propuesta que defiende la AFEF-EBC de trabajar conjuntamente y de manera conectada las Comunidades del Bien Común con los Bienes Democráticos. Desde este punto de vista, nuestro foco de atención se sitúa en que una comunidad se orienta al Bien Común cuando, además de promover la compra en comercios EBC, implementar su propio balance (comunitario) o desarrollar el Índice de Calidad de Vida, asume la gestión de aquella parte de los bienes que más directamente se relacionan con la dignidad y los derechos humanos como Bienes Comunes (o comunales), proporcionando las bases materiales para unas condiciones de vida mínimamente – y sólo mínimamente, para no cercenar la economía de mercado – aceptables desde un punto de vista meramente humano. Para delimitar los sectores implicados disponemos de cuatro vías:

– La vía socio-histórica. Un rápido análisis de las grandes discontinuidades en la evolución humana nos devuelve la aparición de algunos de los sectores: la vivienda conectada a la agroecología (Neolítico); los sistemas de irrigación y gestión del agua (Edad de los Metales: Mesopotamia, Nilo, Indo), el transporte y la energía eléctrica (Revolución Industrial), e internet (Sociedad-Red).

– La vía económica. Los bienes comunitarios constituyen una forma altamente eficiente de gestión económica, como demuestra la primera mujer ganadora del Nobel de Economía Elino Ostrom y satisfacen necesidades humanas básicas.

– La vía política. la democracia en las comunicaciones está desencadenando la democratización acelerada de la economía (economía circular, consumo colaborativo etc) y está elevando las exigencias de democracia y transparencia (democracia participativa y directa).

– La vía jurídica. En las democracias europeas las constituciones funcionan como un principio de división que genera la categoría de “derecho funda­mental”, que se declara previamente a la puesta en marcha del juego democrático. Los Bienes Democráticos vienen a extender este principio de división al ámbito de la economía pues se declaran con anterioridad a la puesta en marcha del juego del libre cambio, para los bienes más indispensables.

 La comunidad, comenzando desde el nivel vecinal hacia los arriba siguientes (barrio, localidad, comarca etc), participará así proactivamente, en la gestión de los sectores de la energía y el agua, internet y agro-ecología, en una primera etapa, mediante la cooperación en empresas máximamente democráticas (sociedades cooperativas de bienes democrá­ticos).

La EBC propone el desarrollo de la sociedad civil mediante las comunidades del bien común. Si solo hay individuos que son votantes para el estado y consumidores para el mercado el ciudadano tiene poco papel;  si los individuos son gestores de bienes democráticos adquieren otra categoría y otra dignidad.

Se propone que existan 3 polos:

  • Mercado y sus instituciones: empresas.
  • Estado y sus instituciones:
  • Sociedad civil con sus instituciones que son las comunidades: la comunidad vecinal como primer elemento con masa crítica, luego el barrio, la comarca etc.

Por lo tanto, hay 3 pilares importantes en el debate: empresas, ayuntamientos y comunidades. Habrá una categoría de balance del bien común para cada uno.

La sociedad civil parece estar infra-institucionalizada en relación al mercado y al estado. Más arriba de la familia se encuentra la comunidad de vecinos que, en general, tiene dificultades para funcionar en el marco del bien común.

Así que hay que dotar de instituciones a la sociedad civil,  a través del proyecto de comunidades del bien común teniendo en cuenta que existe una enorme desigualdad entre el poder del mercado, del estado y de la sociedad civil. Por eso la gente se apaga y se resigna, porque está desempoderada. Queremos hacer que la gente tome conciencia de limitar el poder del mercado y empoderar a las comunidades.

Nuestras argumentos para las futuras Comunidades del Bien Común son fundamentalmente comunidades resilientes, por cuanto no se encuentran ya en manos de los grandes intereses (grandes empresas) ni tampoco dependen de las políticas sociales de las administraciones. Aportamos una metodología práctica con una hoja de ruta concreta construida sobre bases de la resiliencia comunitaria generativa. Este nuevo esquema proporciona las bases para un nuevo “contrato social”, según el cual, la vida humana posee dignidad de facto, con anterioridad a cualquier otra condición o consideración.

Dentro del conjunto de los bienes comunes (o comunales) encontramos los bienes naturales (o ambientales) a proteger; los bienes nulos, que acondicionan la naturaleza a la experiencia humana (ergonomía); los bienes democráticos, que se gestionan comu­nitariamente para proporcionar el tramo inferior de las necesidades humanas básicas, y los bienes públicos, que cierran el conjunto de los bienes a proteger del interés privado; a continuación, prosigue el vasto océano de los bienes de consumo, gestionados de modo ordinario.

En el modelo de las comunidades del bien común el estado financia las infraestructuras para que las comunidades se autogestionen en aquellos bienes que son indispensables. Aquellos bienes y las necesidades son las que por definición quiere cubrir, por ejemplo, la renta básica. La EBC también se aproxima al planteamiento de la renta básica que se activa a través de los bienes democráticos muy eficientes: agua, vivienda, alimentación, energía, una renta básica basada en el acceso y consumo de recursos suministrados por medios muy eficientes y económicos.

Nuestra propuesta puede verse como un plan vertebrador de acción a medio plazo, que haga efectivo un rescate ciudadano de largo alcance que pretende sentar las bases de un modelo de gestión para los bienes más indispensables. No podríamos hacer llegar nuestras propuestas a los gobiernos sin contar con el consenso de las personalidades y entidades que han generado las líneas maestras de discurso y acción en nuestro país en los últimos años. Para lograrlo con las mayores garantías, hemos creado y dinamizado un Panel de Expert@s, que articula la participación de las personalidades y entidades más destacadas en cada uno de estos sectores.

Queremos empezar a tener Comunidades del Bien Común de forma que cada vez, un número mayor de personas, municipios, empresas, asociaciones y regiones que sean un ejemplo a seguir de la sociedad post capitalista. La EBC define una propuesta para que pueda actualizarse y empezar a materializarse la gestión de bienes comunes tal como propuso Ostrom.

Extracto de la ponencia presentada por Luis F. Campos Saavedra en la Asamblea Internacional de Delegados celebrada en Barcelona (mayo 2016)

 La economía del bien común y los bienes comunes[1]

 

1. ¿Qué se está haciendo en Barcelona?

2.  Una mención destacada

3.  Algunas propuestas a modo de conclusión

 

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1. ¿Qué se está haciendo en Barcelona?

Barcelona está trabajando en la dirección de  promover políticas públicas para el cambio.

  • ¿Quién nos Gobierna?

Barcelona en Comù

El gobierno Municipal de Barcelona está en manos de Barcelona en comù, coalición de partidos formada para las municipales de 2015, en cuyo programa electoral contemplaba propuestas como: recuperar el agua como bien común, impulsar la cultura como un bien común, la democracia abierta (por una Barcelona que devuelva el poder y la capacidad de decisión a su gente). En este sentido, está anunciada para el próximo mes de mayo una semana de multiconsultas ciudadanas (la gran fiesta de la democracia participativa). Con 15.000 firmas se podrá proponer una consulta de ámbito municipal.

Un agente económico tan puntero para Barcelona como es el turismo, mencionar que se están estudiando en el plan estratégico de Turismo de Barcelona 2020 diferentes propuestas para una Barcelona ciudad turística procomún.

  • ¿Quién quiere incidir?

PROCOMUNS con Barcola y otros. Barcola es un equipo de expertos que trabaja con otras entidades para promover la economía colaborativa y la producción procomún en Barcelona. El procomún se plantea como tercer modelo productivo. La producción procomún se caracteriza por comunidades que colaboran por el beneficio mutuo y colectivo, bajo principios de participación y gobierno conjunto del proceso, que resultan en recursos y servicios de propiedad colectiva y/o de acceso público. Es un tercer modelo que rompe el binomio Estado­/mercado como los dos únicos modelos de organización para cubrir las necesidades de la población, y que aspira a un equilibrio más respetuoso con el sistema de reproducción social y la economía de los cuidados y con el medio ambiente.

La primera Jornada PROCOMUNS se celebró en marzo de 2016. Se establecieron recomendaciones sobre políticas públicas, destacando 10 medidas de las cuales vamos a comentar las 4 primeras:

– Mejora de regulaciones para la economía colaborativa procomún: estudiar nuevas formas de legislación sobre los sujetos jurídicos/económicos, que antepongan la gobernanza participativa, la misión social y/o la sostenibilidad medioambiental.

– Impulsar la incubación de nuevos proyectos e iniciativas de economía colaborativa procomún: crear una incubadora con infraestructura física y tecnológica pensada para el procomún y facilitar recursos para el emprendimiento colectivo procomún.

– Habilitar fórmulas existentes o nuevas para la financiación de las iniciativas procomunes: hacer un llamamiento a la financiación de experiencias piloto innovadoras con un modelo cofinanciado (matchfunding) combinando el micromecenazgo individual con el efecto multiplicador de un capital semilla que multiplique cada aportación ciudadana.

– Adoptar o reasignar el uso de espacios y de otras infraestructuras municipales para el sector: habilitar la gestión mancomunada de espacios de trabajo y de locales vacíos para el trabajo y desarrollo de proyectos de producción colaborativa procomún.

Como vemos, se pretende avanzar en el procomún teniendo en cuenta el marco de incentivos (la regulación), la potenciación de la innovación (emprendimiento procomún) y el ensayo de modelos de gestión (espacios de trabajo). La EBC está alineada con este planteamiento.

Es evidente que es el momento,  que se están moviendo muchas energías en esta dirección y que Barcelona es reconocida como ciudad innovadora en relación a los comunes.

2. Una mención destacada

Entre las personas que están realizando aportaciones significativas para promover los bienes comunes está sin duda Joan Subirats. Entre sus muchas aportaciones vamos a destacar el artículo “Los bienes comunes en una economía globalizada y en una sociedad digital”, y del mismo algunas ideas significativas:

“Hemos ya adelantado que, cuando hablamos de lo común, no hablamos simplemente de un recurso o de una cosa. Nos estamos refiriendo a un recurso junto con una comunidad, unas relaciones, unos valores sociales, unas reglas, unos procesos de implicación y/o movilización y unas normas que sirven para organizar ese recurso y las derivaciones sociales que uso y gobierno colectivo exige.

RECURSO + COMUNIDAD + REGLAS DE JUEGO

¿Hasta qué punto es posible que las personas puedan decidir y gobernar la gestión de sus recursos y necesidades de manera cooperativa, de manera compartida?

Es en este punto crucial, cuando Internet representa una palanca multiplicadora evidente de ese potencial histórico de los “commons” aquí brevemente reseñado. El propio diseño de Internet, su capacidad para reducir enormemente los costes de la conexión y la interacción, y su capacidad para mejorar sobre la base de la cooperación entre sus usuarios, ha generado una renovación evidente del potencial de lo común. La innovación cooperativa, la creación cultural colectiva, encuentra en Internet una oportunidad única para multiplicarse y desplegarse. Internet presenta características híbridas. Por un lado está fuertemente jerarquizada, con espacios altamente controlados por operadoras y otras corporaciones. Pero, por otro lado, es asimismo un espacio muy proclive a la horizontalidad, a la autonomía, a compartir. Wikipedia es un ejemplo muy potente de las posibilidades que ofrece Internet para construir conocimiento distribuido y compartido.

Lo que Internet ha puesto de relieve es algo que desde hace años sucedía en el mundo de lo común y la defensa de los recursos naturales descrito por Ostrom o en el terreno del cooperativismo que tanto desarrollo, aunque desigual, ha ido teniendo en el mundo. Lo que se valora en la cooperación en Internet es la propia posibilidad de compartir, de formar parte, de generar valor sin competir. La conclusión a la que fácilmente se llega es que si se coopera, todos ganamos, si sólo competimos, unos ganan y otros muchos pierden. Por otro lado, lo que vamos viendo es que la lógica de lo común, consigue hacer avanzar proyectos o respuestas a problemas que desde la perspectiva del mercado no parecen rentables, o que resultan demasiado marginales o arriesgados. El valor no se genera desde la lógica del dinero y del beneficio, sino desde el propio compromiso individual de seleccionar a lo que uno quiere dedicarse, de utilizar lo que uno encuentra o le gusta, y desde la lógica de compartirlo con otros de manera abierta e incluso casual. La innovación ya no es monopolio de la iniciativa mercantil y no es indefectiblemente colonizada por esta.

Lo que se trata es de entender que empiezan a haber conexiones significativas entre viejas y tradicionales formas colectivas de gestionar recursos, bienes y subsistencia, con nuevas formas de cooperación y de creación colectiva de valor, vinculadas al gran cambio tecnológico y a la globalización. Y que, por tanto, ante los problemas que tienen y han tenido tanto las opciones puramente mercantiles como las puramente estatales, la existencia de un polo cooperativo comunitario expresado en la idea de “lo común”, de “commons” abre nuevos escenarios a transitar y experimentar.

La vía de “lo común” busca apoyos en las necesidades y no en el consumo, en el uso más que en el intercambio, en la convicción de que hay recursos suficientes para todos y no en la visión de la competencia por recursos escasos, en una visión antropocéntrica de cooperación y no en la visión competitiva y racional-económica, en su preocupación por el “nosotros” y no en el énfasis en los recursos, en la capacidad de compartir desde la autonomía más que en la idea de autoridad que impone reglas frente al inevitable conflicto. Hay más preocupación por el acceso y el uso que por la propiedad. Hay más perspectivas de bienestar individual y colectivo en el compartir, que en el competir. La lógica de gobierno de lo común, en este sentido, no se fundamenta, como decíamos, en los equilibrios entre el papel del Estado y el del mercado, sino en la idea del policentrismo, la descentralización y el acuerdo entre iguales preocupados por problemas comunes. Más cooperación, menos competencia. Más conservación y dinámica de resiliencia en los recursos y en la relación con el entorno que no la erosión, la explotación sin límites y la apropiación indefectible.

La exposición de Joan Subirats supone una actualización como él mismo dice, de los bienes comunes y de su gestión, vinculada a las nuevas tecnologías y a un entorno globalizado. Resaltar además que su presentación conceptual  de lo común está alineada al 100% con los principios de la EBC (cooperación, valor de uso, descentralización etc), hablamos de nuevo de energías que suman en la misma dirección.

3. Algunas propuestas a modo de conclusión

Las reflexiones sobre los bienes comunes, su supuesta tragedia y lo que está siendo su tragedia real han ocupado una parte del presente análisis. La otra está dedicada, como no, a las propuestas.

Los bienes comunes forman parte del ADN de la economía del bien común; no solo como una categoría de bienes y forma de propiedad sino también porque los principios de gestión de los bienes comunes basados en la fraternidad y la cooperación son lo que la EBC aspira a aplicar al conjunto de la actividad económica.

La economía del bien común dibuja propuestas de futuro en un escenario que se compone de municipios del bien común, empresas del bien común y comunidades del bien común. Lo que tiene que florecer ahora son las comunidades del bien común. El reto es hacer florecer las primeras comunidades.

Nos ha parecido de sumo interés la posición de nuestra ciudad y todos los actores que están trabajando actualmente por los comunes. Creemos que estamos en un momento de oportunidades que apuntan a la  gestación de nuevos modelos; son muchos los factores que apuntan y somos tal vez muchos más de los que creemos.

En resumen, la economía del bien común quiere colaborar a:

– Desarrollar las primeras comunidades vecinales del bien común. poner en marcha  estas comunidades del bien común… tal vez en Barcelona?  veamos la petición de colaboración de Luis Campos.

– Compartir esta visión (las comunidades del bien común), con las instituciones que están trabajando en ello para ayudar a promover la investigación y el conocimiento.

– Aplicar el EBC en empresas, municipios  e instituciones aportando credibilidad y ayudando a caminar en la dirección de las comunidades del bien común.

– Hacer difusión. Ayudar al Refuerzo conceptual positivo sobre los valores  y su incidencia en el comportamiento, comportamiento en este caso en el ámbito económico.

Bibliografía

 Felber, C. (2012). La economía del bien común. Barcelona: Deusto.

Olivos, A. R. (2013). El concepto de bienes comunes en la obra de Elinor Ostrom. Ecología Política, 1 (45), 116-121.

Russo, A. & Soro, E. (2016). Economia col·laborativa i altres economies pro-comuns per un millor encaix del turisme a la ciutat. Opcions estratègiques per a la política municipal. Retrieved from Ajuntament de Barcelona Website http://ajuntament.barcelona.cat/turisme/sites/default/files/documents/05_relatoria_-_turisme_collaboratiu_-_1600712_vmomco.pdf

Subirats, J. (2012). El debate sobre los bienes comunes y la economía social en la era digital. NEXE, Quaderns d’Autogwestió i Economia Cooperativa, 1 (30), 1-15.

Subirats, J. & Rendueles, C. (2016). Los (bienes) comunes, oportunidad o espejismo?. Barcelona: Icaria.

Zamagni, S. (2014). Bienes comunes y economía civil. Revista Cultura Económica, 32 (87).

Otras referencias

Programa electoral Municipales 2015. Retrieved from https://barcelonaencomu.cat/programa.

Declaración y propuesta de nuevas políticas para la economía colaborativa procomún. Retrieved from http://procomuns.net/es/politicas/

Periódico del Bien Común Ser Nosotros. Retrived from  http://www.periodicodelbiencomun.com/bien-comun/bienes-comunes-ni-privados-ni-publicos/

[1] Adela Suñer Ollé, Coordinació equip de difusió, formació i educació, Associació catalana per al foment de l’Economia del Bé Comú. Retrieved from www.ebccatalunya.cat

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